La bajada del IVA de la luz, el gas y los carburantes ya forma parte del nuevo paquete de choque aprobado por el Gobierno para amortiguar el impacto económico de la guerra en Oriente Medio. El plan, articulado a través del Real Decreto-ley 7/2026, moviliza más de 5.000 millones de euros e incluye rebajas fiscales, ayudas directas al gasóleo profesional e incentivos para la rehabilitación energética y la electrificación.

El Consejo de Ministros aprobó el pasado 20 de marzo de 2026 un paquete extraordinario de medidas para contener el encarecimiento de la energía y del transporte derivado de la guerra en Irán. Según Hacienda, el plan alcanza los 5.046 millones de euros y la mayor parte de sus medidas estará vigente, en principio, hasta el 30 de junio de 2026.
En el frente de los combustibles, la principal novedad es la rebaja del IVA del 21% al 10% para gasolinas, gasóleos y otros carburantes. A ello se suma una reducción del Impuesto sobre Hidrocarburos hasta los mínimos permitidos por la normativa europea, con nuevos tipos para gasolina, diésel, fuelóleo, GLP, gas natural y queroseno. Hacienda calcula que solo la rebaja del IVA sobre los combustibles supondrá un ahorro de 507 millones de euros, mientras que el recorte del impuesto sobre hidrocarburos añadirá otros 656,5 millones.
La bajada del IVA de la luz, el gas y los carburantes también llega a la factura energética doméstica. El BOE recoge un tipo del 10% de IVA para la electricidad en contratos con potencia contratada inferior a 10 kW, así como para perceptores del bono social en situación de vulnerabilidad severa. Esa rebaja fiscal se extiende también al gas natural, las briquetas, los pellets y la leña, reforzando el alivio para los hogares en plena escalada internacional de precios energéticos.
Junto al IVA reducido, el Ejecutivo rebaja el Impuesto Especial sobre la Electricidad del 5,11269632% al 0,5% hasta el 30 de junio. Además, Hacienda comunica una suspensión temporal del impacto del IVPEE, mientras que el BOE plasma una reducción extraordinaria de su base durante 2026, especialmente intensa en el segundo trimestre. En conjunto, el Gobierno busca abaratar el recibo eléctrico en un momento de máxima tensión geopolítica.
El nuevo paquete incorpora también una ayuda directa de 0,20 euros por litro de gasóleo para los profesionales más expuestos. Esta compensación alcanza a titulares de vehículos con derecho a devolución parcial del impuesto sobre hidrocarburos, como el transporte por carretera, y también al sector agrario, con ayudas específicas para agricultores y ganaderos hasta el 30 de junio.
Más allá del alivio inmediato en carburantes y suministros, el plan mantiene el impulso a la electrificación. Se prorroga hasta el 31 de diciembre de 2026 la deducción en el IRPF de hasta el 15% por la compra de vehículos eléctricos enchufables y por la instalación de puntos de recarga. También se amplían las deducciones del 20%, 40% y 60% por obras de rehabilitación energética y se abre la puerta a bonificaciones locales en el IBI y en el ICIO para instalaciones solares y de energía ambiente.
En la práctica, el decreto combina dos objetivos: frenar el golpe inmediato sobre los bolsillos de hogares y empresas, y acelerar al mismo tiempo la transición hacia un modelo con menos dependencia de los combustibles fósiles. No obstante, el propio BOE introduce una salvedad relevante: si en abril el IPC de electricidad, gas o carburantes no supera determinados umbrales interanuales, algunas rebajas fiscales podrían dejar de aplicarse en junio.